jueves, 23 de agosto de 2012

De Kenia Con Amor A Sangre Fría


Por Leonardo Silva Beauregard

La información de que se dispone acerca del abominable asesinato perpetrado contra la encargada de la embajada venezolana en Kenia, Olga Fonseca, sugiere un desenlace en la trama de una telenovela escrita en colaboración por Delia Fiallo y Truman Capote con algunas pinceladas de Yukio Mishima. La diplomática parece ser la víctima final en una sórdida historia de amor, abuso y poder.




Comenzaré el relato con las noticias de prensa que informaron que en Abril de 2012, tres trabajadores masculinos de la embajada venezolana en Kenia denunciaron ante la policía a Gerardo Carrillo Silva, el jefe de la legación que no tiene embajador, de abusos y acosos sexuales. Informaron a las autoridades que el diplomático revolucionario se paseaba absolutamente desnudo por las instalaciones e intentaba avances sexuales contra ellos. Realmente encuentro muy respetable y en modo alguno objeto la atracción hacia los hombres del diplomático revolucionario, pero me sentiría ligeramente incómodo -y en esto comprendo a sus sirvientes kenianos- si un señor enamorado me persiguiera desnudo y excitado por los corredores tratando de demostrarme su afecto por la fuerza, agarrando mis genitales contra mi voluntad sin considerar mi dolor y se masturbara con pasión delante de mí en la cocina, como reportan los beneficiarios de sus arrebatos amorosos. Además, todos sabemos que el abuso sexual, poco tiene que ver con el amor sensual como con el ejercicio de poder. Ni el chofer de Juan Barreto hizo acusaciones tan graves, y estoy seguro de que Roy Chaderton, por muy enamorado que esté, no  aprobaría esos procederes.

Como respuesta a estas acusaciones, da Silva abandonó precipitada y clandestinamente el país y el continente africano, y todavía hoy se desconoce su paradero; ni la Cancillería venezolana sabe dónde se encuentra, aunque se habló de Francia en algún momento. A consecuencia de esta huida, la embajada quedó en manos de un señor Dwight Sagaray, el Primer Secretario, de quien no se sabe cómo ni apadrinado por quién accedió en paracaídas a la diplomacia revolucionaria venezolana. De Sagaray se ignoran sus credenciales, estudios, capacitación e incluso procedencia, sólo se sabe que no es diplomático de carrera. Pero sí se conoce que tenía ambiciones de suceder a da Silva como jefe de la legación.

La diplomática Fonseca, quien sí era funcionaria de carrera y con amplios credenciales, arribó el 15 de Julio de 2012 para tomar las riendas de la misión. De inmediato procedió a buscar consejo jurídico para despedir a los trabajadores kenianos que allí laboraban, incluyendo a los que habían sido víctimas de Carrillo Silva. Se sabe que esto causó gran disgusto en estos, lo que también los hizo sospechosos para los investigadores del homicidio. A tales efectos contrató a una importante firma de abogados. Se afirma que Fonseca amenazó a los empleados con proceder legalmente contra ellos si no retiraban sus acusaciones penales contra el apasionado Gerardo Carrillo.

De la terrible muerte de Olga Fonseca se sabe poco. Hallaron su cadáver maniatado en su habitación en la mañana del 27 de Julio. Se reveló que fue asfixiada y posiblemente violada. Las circunstancias indican motivos personales, que suele ser el caso en los estrangulamientos, 
posiblemente venganza. Se conoce que de su teléfono celular salió un mensaje de excusa por retraso para presentarse a trabajar pero se estima que no fue emitido por ella sino por su o sus asesinos quizás con ánimo de decepción.

La policía keniana decidió detener al señor Dwight Sagaray como principal sospechoso del homicidio, quien fue despojado de su inmunidad diplomática. Además, ordenó la captura de su "amigo íntimo", el joven médico Mohamed Hassan como cómplice. El uso de la expresión "amigo íntimo" hace pensar que se conoce la existencia de una relación amorosa entre los dos hombres. Es interesante que Sagaray tenía varios años como segundo de la embajada laborando bajo la autoridad de Carrillo Silva con quien parecía tener una armoniosa relación, y sus ambiciones de poder sólo se hicieron patentes al huir este y arribar una mujer a suplirlo.

Aunque el misterio no está cerca de ser dilucidado, pareciera ser que todo apunta a que este escándalo de la diplomacia revolucionaria -reseñado en todos los medios del planeta- revela cierto grado de descomposición de una institución que se encuentra bajo el capaz liderazgo de un excelente chofer de autobús formado en las mejores autoescuelas de Venezuela.

Es lamentable cuando el amor se ve empañado por la ambición, el crimen y la violencia.





Twitter: @LeoSilvaBe

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